Info Malthus Darwin

octubre 15th, 2008 a las 3:45 pm

TÁCTICA vs ESTRATEGIA

 

569804_22820258_tactica.jpg

El equipo de fútbol se dispone al lanzamiento de un córner, cuando el jugador encargado de su ejecución levanta la mano derecha y realiza  una señal con el índice. Justo después del disparo, dos rematadores salen del área a la vez que entra el jugador de segunda línea, sin marcaje alguno, y remata para hacer el tanto. El locutor encargado de la retransmisión, repite enérgicamente que el equipo ha realizado una “jugada de estrategia” muy bien ideada por los entrenadores.

Se trataría de un error marketiniano ya que se correspondería más bien a una acción táctica. La estrategia de un equipo de fútbol, teóricamente y como en cualquier deporte, es ganar la competición, es el objetivo marcado al inicio de cada temporada. Obviamente, según la dimensión de los diferentes equipos, la meta final puede ser la clasificación para alguna competición europea o evitar el descenso, pero igualmente responde a la definición de estrategia: una hoja de ruta hacia una meta final deseada.

Por otra parte, la táctica correspondería a todas aquellas acciones que, en su conjunto, crearán el objetivo estratégico. En el símil futbolístico, se trataría como hemos visto, de las jugadas ensayadas, los entrenamientos, los fichajes nuevos, la gestión directiva, la explotación del estadio, etc.

Si traspasamos el símil hacia el mundo empresarial, también observamos errores en la definición de táctica y estrategia, comúnmente confundidas. Salir en la revista del sector con un anuncio es una acción táctica, que a su vez forma parte del objetivo estratégico, compuesto de un mejor posicionamiento de la compañía, por ejemplo.

En ocasiones, las empresas confunden ambos términos en algunas situaciones. Dichas pueden ser debidas a la recogida inapropiada de información, formando así una base errónea para cualquier tipo de acción, o definir un objetivo estratégico muy alejado de la realidad. El principal motivo de los errores conceptuales se deben a la planificación estática y a la poca aplicación real de la misión de la empresa. Para evitar estos frenos en la correcta definición de táctica y estrategia, los distintos departamentos de la organización forman y ejecutan todos los elementos necesarios para llegar a la situación objetivo definido anteriormente.

En el ámbito militar también son muy usados ambos conceptos. Como objetivo estratégico, se ha marcado como la conquista de un territorio concreto. Si se consigue, dicha porción de terreno proporcionará grandes beneficios para el ejército, como un enclave logístico eficaz por su situación junto con un elevado potencial en riqueza del suelo para cultivos o explotación petrolera. En su consecución, se preparan una serie de acciones tácticas, como la preparación de un equipo de asalto de élite, un estudio exhaustivo del rival y del terreno, el entrenamiento de las tropas de apoyo, etc.